martes, mayo 12, 2009

teta

Con ese título posiblemente esta entrada atraiga a muchos visitantes varones en busca de otra cosa, pero desde ahora les aclaro que no se trata de lo que piensan. Resulta que la primera palabra de mi hijo, más allá del típico "mamá" y "papá" es "teta."

Mi esposo, por supuesto, como lo estaría cualquier otro hombre, está sumamente orgulloso de su hijo y de lo bien que aprendió desde chiquito. En el caso de mi mamá, cada vez que lo escucha decir "teta" se escandaliza. "¡Es un fresco, un degenerado. Imaginate diga eso frente a la gente!"

A mi realmente lo que me causa es mucha gracia. Veo a mi hijo venir casi corriendo hacia mi, se me para al frente y con gran determinación me dice: "TETA!" Si no lo lacto enseguida, él se ocupa de estirar o abrirme la camisa de alguna forma y se mete por ahí. ¡Oh Dios! A veces quiere ser un poco más dramático y se acerca con carita tristona y ojos grandotes y mi dice en tono bajito y con una vocecita dulce y angelical: "te-ta, te-ta, te-ta." Es la cosa más adorable, ¿cómo se la voy a negar?"

la escuelita

Acabo de llegar de una visita al pre-escolar que estoy evaluando para Alejandro. Es la segunda vez que visito la escuelita. Llevo meses indecisa, pensando y pensando si lo debo poner en la escuelita o debo esperar. Es tan chiquito todavía y cuando empiece el pre-escolar en agosto tendría 17 meses solamente. La pedriatra me asegura que se me va a enfermar con frecuenciae y la alergista sugiere que debido a sus alergias tan fuertes al trigo es mejor que me quede con él en casa.

A mi me preocupa lo de los catarros, pero más aún me preocupa lo de las alergías. Mi chico no puede comer panes, galletas, bizcochos, pastas, harinas, y necesito el compromiso de sus maestras de que estarán sumamente pendientes a que no coma nada que no debe. Sé que a cada rato celebran cumpleaños y otro tipo de actividades, y por supuesto siempre hay meriendas que Ale no podría comer. También, tendría que llevarle su propio desayuno y almuerzo porque no podría comerse lo que ofrecen en el comedor escolar, que casi siempre incluye algo con trigo.

Más allá de la opinión médica, hace unos meses había hablado con la directora del pre-escolar quién fue maestra mía en escuela elemental. A pesar de que le encanta la idea de que mi hijo forme parte de su pre-escolar, ella misma me aconsejo que si no tengo necesidad de ponerlo en la escuelita, es mejor que espere a que sea más grandecito. Los niños crecen tan rápido y así me lo disfruto al máximo en estos primeros años de vida.

Por un lado es cierto, pero me parece que yo me he disfrutado a mi niño más que la mayoría de las madres que siguieron trabajando a las pocas semanas de dar a luz. Yo me lo he disfrutado todito, y porque pase algunas horas al día en la escuelita no creo que voy a dejar de disfrutarmelo igual.

Además, es un niño tan activo con tantas ganas de aprender y conocer el mundo, y más allá de las clasesitas de gimnasia y música que toma 3 veces en semana por 1 hora, el resto del día lo comparte conmigo. Damos paseos en su coche todas las mañanas y las tardes, y a veces salimos a hacer alguna diligencia, al parque, o a casa de los abuelos, pero realmente pasa gran parte del día en el apartamento. Para un niño que está conociendo y explorando todo, estar encerrado en un cuarto piso es muy aburrido. Por más juguetes que tenga y más actividades que trate de hacer con Alejandro durante el día, ya resulta un espacio muy pequeño y poco divertido. Además, su interacción con otros niños es muy limitada y creo que ese compartir le hace falta.

Así es que con todos estos argumentos a favor y en contra, tengo que tomar la decisión en los próximos días para matricularlo antes de que finalice el mes de mayo. Ellos tienen varios horarios de salida, el más tempranito siendo a las 11:30am, el cual me parece perfecto para comenzar a experimentar. Estaría como 3 horas y media allí diariamente con una rutina que incluye hasta clases de religión y valores, y un tiempo en el patio donde hay columpios y animalitos.

Luego de escribir esto creo que me estoy convenciendo de ponerlo en la escuelita...ya les contaré.

sábado, mayo 09, 2009

"no quiero ser madre"

Ya que estamos en celebración del Día de las Madres, quiero comentar sobre un artículo que salió hace poco en El Nuevo Día titulado "No quiero ser madre." No es la primera vez que este diario habla sobre el tema de las mujeres que no desean tener hijos.

Yo respeto la decisión de estas mujeres. Sin embargo, me chocaron las expresiones de una de las chicas entrevistadas porqué me pude identificar con ella. Incluso era quizás mi forma de pensar hace algunos años. La muchacha explica: “No le veo cabida a un hijo en mi vida. Ni ahora, ni nunca”. Dice que ni de niña le llamaban la atención los bebés y jamás se identificó con el juego de imitar a mamá. "A mi no me gustan los niños" dice con seriedad, admitiendo que no tolera cuando un infante empieza a llorar sin razón y sin poder ser controlado.

Más allá de las famosas Barbies, yo nunca jugué con muñecas y mucho menos con muñecas de bebés. Jamás jugué alguno de esos juegos maternales que a muchas chiquillas les encanta de cuidar y mimar a su bebito, de peinarlo, y darle comida, y cambiarle el pañal, y pasearlo por todos sitios. Ese tipo de juegos me aterraba, y más allá del juego, nunca me gustaron muchos los niños. Siempre pensé que ser maestra de Kinder sería como mi peor pesadilla. No podría haber estado rodeada de chiquillos loquitos gritando y llorando sin sentido. Así era yo y cualquiera que me conoce bien sabe que es cierto.

Incluso mi propia mamá ha tenido que admitir que se ha sorprendido conmigo porque reconoce que jamás y nunca mostré ni el más mínimo interés por los niños, ni insticto maternal alguno. Cuando único había mostrado algún tipo de instinto fue cuando tuve que salvar a mi perra (hasta aquél momento mi única hija) de un ataque de otro perro y no me importó salir herrida. Sin pensarlo, metí mi brazo entre medio de ambos perros para separarlos y salí con varias mordidas de gran profundidad que requirieron atención médica inmediata.

Aún ya estando casada, cada vez que salía el tema de los niños yo tragaba en seco, me ponía nerviosa, me aumentaba el pulso, y me daban ganas de salir corriendo. ¡Qué empeño de la gente en preguntar cuando vienen los niños! Creo que hasta el día que nació mi hijo, en todos mis 28 años de vida, yo solamente había cogido dos niños en mis brazos, quizás por dos minutos cada uno, asqueada de tanta baba y buches, y por supuesto, fue por pura obligación. No me interesaba, no me atrevía, no se...no me salía natural...

Más allá de eso, el propio Alejandro no fue muy planificado. Algunas chicas se casan para tener hijos enseguida, es de lo único que hablan, tienen ese gran anhelo, y tan pronto llegan de la luna de miel le dan la gran noticia a todo el mundo de que están embarazadas. Esa nunca fui yo. Alejandro llegó de sopresa varios años después, pero ahora es mi mundo como ya saben.

Concluyo diciendo que no necesariamente a veces uno mismo sabe lo que uno quiere, ni se conoce a si mismo. Yo era quizás una de esas típicas mujeres sumamente estudiosas y trabajadoras que no tenían cabida para un hijo en sus vidas, y yo misma me sorprendí al conocer que en mi existen los instintos maternales más hermosos que jamás hubiese podido imaginar.

feliz día de las madres

Mañana celebraré mi segundo día de las madres siendo madre de Alejandro y a través de este post quiero rendir homenaje a todas esas mujeres maravillosas que día a día dan todo su amor a sus hijos.

La verdad es que uno no sabe lo que es ser una madre hasta que te llega el momento de serlo. Al ser madre te desprendes de tantas cosas porque lo más importante en tu vida es la felicidad de tu hijo, su salud, su bienestar. Una sonrisa de tu hijo sana cualquier herida y te brinda todas las energías que necesitas para continuar aún cuando el cansancio te abata. Ver como tu hijo se va desarrollando y va aprendiendo cosas nuevas da más satisfacción que cualquier logro personal o profesional. Por un hijo uno es capaz de paralizar el mundo y de dar la vida en un instante. Y ese amor tan puro, tan grande, sólo fui capaz de comprenderlo una vez tuve a mi hijo en brazos, y según ha pasado el tiempo lo he reafirmado.

Mi hijo es mi vida, es el centro de mi universo, y por él puedo decir que soy una nueva persona, soy distinta a lo que era antes de ser madre. Uno se da cuenta de las cosas que realmente hay que valorar en la vida y por las cosas que hay que luchar. Ser madre te cambia el mundo de arriba a abajo, y aprendes a ver la vida por otros ojos, los ojos de un angelito que te ha robado el corazón. Son tantas cositas que hacemos las madres día a día, sin esperar nada a cambio, y sin que nadie se entere, sólo para que nuestros hijos estén bien y estén contentos.

Señor, bendice a todas las madres del mundo mañana y siempre. Y a ti, mi mamá, gracias infinitas por tu amor, te adoro. ¡Felicidades!

martes, abril 21, 2009

los celos

En el fin de semana, mi esposo y yo estabamos sentados en el piso del cuarto de Alejandro mientras él jugaba. Mi esposo aprovechó el momento para darme un abrazo y un beso. Tan pronto Alejandro se percató de lo que estaba sucediendo, no perdió ni un momento, y comenzó a gatear a toda velocidad hacia donde nosotros. Luis y yo pensamos que se iba a unir al abrazo, pero tan pronto se acercó, se paró, le metió tremenda paliza a su papá, y luego me abrazó a mi.

Luis volvió a acercarse a mi, y Alejandro no vaciló en meterle otra paliza. En shock, Luis hizo el experimento varias veces más, todas con el mismo resultado. Al parecer, Alejandro es un celoso y no permite que papá se robe a mamá que es todita para él.

La cara de mi esposo valía un millón. Su rostro reflejaba una mezcla de tristeza y asombro. Yo no paraba de reirme, porque en verdad era comiquísimo lo determinado que estaba Alejandro en separar a su papá de mi lado. Además me sentía halagada de tener un varoncito me defendiera con tanta determinación, pero a Luis lo que le faltaba era un empujoncito para que se le saliera una lágrima. Jurao'!

A la mañana siguiente, llevé a Ale a nuestra cama para lactarlo y abrazarnos un ratito como todas las mañanas. Tan pronto Luis se pegó a mi, Alejandro fue al ataque apartándolo lo más posible de mi.

Y es que tan enamorada como ando yo de él, parece que anda él de mi. Cuando Alejandro está changuito y lo que quiere es que lo abraze y acaricie, él me mira profundamente con esos ojazos grandotes, y así se queda por largo rato, simplemente mirándome a los ojos y sonriendo como diciendo: "gracias mami, te quiero tanto". En momentos así es que uno sabe que todo el sacrificio vale la pena.

jueves, abril 09, 2009

el mantecado

Hoy por primera vez le dimos mantecado (helado) de vainilla a Alejandro. Como él padece de algunas alergías, no habíamos querido arriesgarnos, pero lleva ya un tiempo tomando leche de vaca sin ningún problema. Así es que nos fuimos para Baskin-Robbins a experimentar.

Luis y yo ibamos muy emocionados porque los tres estaríamos saboreando un delicioso mantecado, pero a Alejandro no le agradó mucho. ¿A quién no le gusta un buen helado?! Quizás es que salió chocolatero como la madre y eso de la vainilla no sabe a nada. Su carita lo dice todo.




Realmente, Alejandro pone la misma carita cada vez que prueba algo nuevo. Ya llegará su momento que le fascine, pero por el momento es mejor que no llene su barriguita de grasa y calorías de más.

la enchulada

Alejandro me hace sentir como su fuese una adolescente enchulada por primera vez. Esa que casi no puede dormir ni comer pensando en ese chico especial que le ha robado el corazón, que pueden pasar todo el día juntos y aún no es suficiente, que pueden estar toda la noche y madrugada pegados al teléfono y al otro día no está cansada.

Algo así he vuelto a sentir yo, pero por mi hijo. Ando total y locamente enamorada de mi Alejandro. Lo veo sonreir y me derrito. Cuando se acurruca conmigo, mi corazón se estremece. Nada más de tenerlo a mi lado, siento algo en mi pecho, una sensación inmensa de felicidad.

No me cansó de besarlo, de apretarlo, de abrazarlo, de mirarlo, de contemparlo. No hay una experiencia más sublime que la de ser madre.

la silla de comer

Ayer ocurrió lo que casi puedo llamarle un milagro. Alejandro había comenzado el día sumamente inquieto. Ya alrededor de las 8:30am me sentía que estaba a punto de ingresar en el manicomio. Aunque no estaba registrada, recordé que había una clase a las 9am en Little Gym y agarré a Alejandro, lo monté en el carro a toda prisa y salí desesperada para allá. Por lo menos allí gastaría bastante energía en un ambiente sano en vez de destruir todo lo que encontrara a su alcance en nuestro apartamento.

La pasamos muy bien y de regreso a casa lo puse en su silla de comer para que merendara un poco de 'rice krispies' antes de su siesta. Era evidente que estaba cansado, como siempre lo está luego de ejercitarse en sus clases. De momento lo veo bastante soñoliento y parpadeando lentamente. Aprovecho para recoger algunas cosas en la cocina en lo que él acaba de merendar. En cuestión de un minuto me doy cuenta que Alejandro estaba profundamente dormido en su silla. Se había quedado dormido sin la más mínima protesta.

Yo no sabía ni que hacer. Estamos hablando de un niño que jamás ha tomado una siesta solito (así como lo oyen) en todo su año de vida. Al día de hoy Alejandro siempre toma su siesta encima de mamá, o papá, o abuelita, o abuelito, pero nunca sólo. Varios intentos de hacerlo dormir solo durante el día habían fracasado malamente. Los llantos de terror conmovían hasta al menos sensible. Así es que dada las circumstancias, a mi me parecía que yo estaba soñando.

Fui corriendo a decirselo a mi esposo quién cayó en el mismo estado de shock que yo. Llamé a mi mamá a contarle del evento. Era algo tan raro en él que mi mamá estaba toda preocupada, en vez de estar contenta. Luego, busqué la cámara y le tomé varias fotos para la posteridad.

Quizé sacarlo de la silla para que estuviese más cómodo. Pensé que se iba a despertar, pero le quité el babero y lo saqué y siguió profundamente dormido. Con mucha esperanza, lo coloqué en su cunita y por primera vez tomó una siesta en ella. Estuvo alrededor de 45 minutos dormido.

Yo, que tanto deseaba tener un poco de tiempo libre para mi, para trabajar en mi negocio y para hacer otras tareas, tuve 45 minutos en mis manos que no supe aprovechar al máximo. Era demasiado para absorber. No sabía como manejar tiempo libre durante el día después de tantos meses enfocados en Alejandro. Wow, un día para la historia.



domingo, marzo 22, 2009

las alergias, la lactancia, y la ignorancia

La verdad que si hay algo que me jo... es la ignoracia de algunas personas respecto a la lactancia. Gente, la lactancia no te hace invencible e infalible, no te hace perfecto, no te hace superdotado, no te hace inmortal. La lactancia si provee beneficios de salud a corto y largo plazo para las madres y sus hijos. Esta probado y requete probado, no hay mejor alimentación para un bebé que la leche materna.

Si eres madre y decides no lactar a tu hijo, no hay problema. Es tu decisión y seguramente tu hijo recibirá excelente nutrición de otra forma que sea más conveniente para ti y tu estilo de vida. Lo que me asombra es que haya gente que tenga tan poca tolerancia respecto a los beneficios de la lactancia por el mero hecho que no lactaron y nunca les interesó.

Recuerdo cuando Alejandro se enfermó por primera vez, como a los 7 meses, recibí un sinúmero de comentarios. ¿Cómo era posible que un niño lactado se enfermara?! Sólo voy a decir que la pediatra estaba asombrada de lo bien que Alejandro había respondido al virus. Todos los otros niños con la misma condición habían empeorado significativamente. Alejandro era el único lactado. Por lo demás, no vale la pena contestar la pregunta.

Como he contado anteriormente, Alejandro padece de algunas alergias y pronto se le estarán haciendo pruebas para determinar la causa. Pues hoy, tuve que escuchar de la boca de un familiar: "Con eso de las alergias de Alejandro se te cae toda TU teoría de la lactancia." Wow, primero..."MI teoría"? De cuando acá es MI teoría?

Llevo un año lactando a mi hijo y al parecer para los ojos de esta persona anti-lactancia no hay ningún beneficio, ha sido un esfuerzo en vano, sólo porque el niño padece de alergias.

Es cierto que el lactar puede proteger a los niños de las alergias, pero el factor genético es muy fuerte en cuanto a alergias se refiere, sobre todo si ambos padres y otros familiares cercanos padecen de alergias severas como es el caso de Alejandro.

Para ti, madre que estás lactando, no te desamines con comentarios ignorantes y mal intencionados como estos. Son comentarios llenos de envidia para tratar de menospreciar una de las cosas más hermosas que puedes hacer por tu hijo. No hay mejor alimentación que la leche materna, nunca lo dudes.

viernes, marzo 13, 2009

las lágrimas

Parece que a mi me ha dado una depresión super post-parto. En vez de a las semanas siguientes de dar a luz, los síntomas me han salido al año. De verdad que ando con una nostalgia increible. Acabo de sacar el scrapbook que había hecho del parto y de los primeros días de vida de Alejandro en el hospital. Mientras miraba cada página, apreciando cada foto, cada mirada, cada expresión, cada sonrisa, mis ojos se iban aguando poco a poco. De momento mi esposo se da cuenta de que yo estaba viendo fotos, y cuando se acercó, ahí estallaron las lágrimas. No me pude contener.

Soy muy emocional y luchadora; tiendo a seguir enfocada, logrando metas, completando mis tareas y deberes, tratando de domar silenciosamente mis emociones para que no interfieran en mi camino. Así fui yo en el colegio, en la universidad, y en el trabajo. Eventualmente, llegaba el momento que exploraba y desbordaba todos esos sentimientos suprimidos.

Recuerdo que varias veces en la universidad, al entregar el último examen final del semestre tomaba mis cosas y me iba a dar un largo paseo sola a lo largo del Río Charles mientras lloraba. Era el mecanismo que usaba para soltar toda esa anticipación, todo ese enfoque, toda esa ansiedad que había acumulado durante el semestre y que culminaba con unos rigurosos exámenes. Al fin podía tener un momento para mi, sin necesidad de cumplir con las exigencias de mis estudios, y mientras sentía una inmensa satisfacción, a la vez sentía nostalgia por una etapa que había terminado.

Y eso mismo es lo que estoy experimentando ahora como madre. Siento la satisfacción de que mi hijo cumple un año de vida, una vida saludable llena de muestras de amor. Pero también siento la nostalgia de tantos momentos inolvidables que no volverán.

Ya pronto se me pasará la nostalgia. Así es como funciono. Sólo me tengo que dar la oportunidad de internalizar el pasado año, de recordar tantos momentos inolvidables, y finalmente tiempo para celebrar lo más hermoso que tengo en mi vida: mi hijo!